

No quiero hacer política, odio hacer política, no creo en las instituciones, soy medio anárquico pero esta vez la culpa no es del gobierno de turno.
Seguimos creciendo para abajo o caminando para atrás pero nunca avanzamos, seguimos empeorando las cosas en el mismo estado de punto muerto en el que nos encontramos.
Ayer tuve la misma sensación que el 1° de Noviembre de 2005 (fecha en la cuál un tren de 15 vagones parado en la estación de Haedo por desperfectos técnicos fue quemado en su totalidad) cuando otra vez los inadaptados de siempre -por no decirles reverendos hijos de re mil putas- incendiaron un tren en la estación Merlo de la ex línea Sarmiento como consecuencia de un atraso en la estación de Castelar.
En realidad utilizaron como excusa ese retraso; sabiendo que había desmanes en Castelar por la molestia de los usuarios un grupo muy reducido de pelotudos que utiliza una bandera de no sé que color ni con qué pretensiones se dirigió a la estación de Merlo para arengar a la masa que ya estaba cansada de esperar que se reanude el servicio y los incitaron comenzando a arrojarle piedrazos a la formación.
Digo yo: si estoy llegando tarde al trabajo no voy a perder más tiempo prendiendo fuego el tren porque no va a funcionar nuevamente y me va a llevar, me tomo un colectivo y uso el boleto para sacarme la cera de los oídos. Son mas de 600.000 personas que viajan por día en esa línea y todos los días hay desmanes, quejas, incomodidad, pungas, olor a chivo, cansancio de todo tipo pero la mayoría es gente que va o viene de trabajar, es gente laburadora y los que trabajan no generan destrozos, solo las mentalidades que desean un país peor lo hacen y esos mismos después se quejan de lo mal que se viaja pero con el billete que le dieron por vandalismo (dicen que está bien pago, según donde militás).
30 millones de pesos es el costo total de los destrozos (entre los que están 3 motos de empleados de la empresa, 2 autos del personal administrativo, una maquina expendedora de boletos a la que le sacaron todas las monedas, 7 vagones y medio, una c.p.u. que robaron de las oficinas y un kiosko al que intentaron saquear) que el Estado Nacional deberá reponer y que deberán sacarle al pueblo en aumento de impuestos, de la canasta familiar, de los servicios y de donde se pueda.
Estos fueron delincuentes y merecen ser condenados como tales por destrozar el único medio económico que la gente puede utilizar como comunicación con la Capital Federal y mas que nada por borrar cualquier esperanza de un país mejor.
Como aquél 1° de Noviembre hace 3 años atrás, se me estruja el corazón pero aquella vez un poquito mas porque en Palomar yo vivía con mis viejos y mi hermano pero Haedo era como mi departamento de soltero, ahí yo tuve los mejores amigos, las mejores noches, los mejores besos, las mejores borracheras y las mejores lágrimas; unas fueron, como ahora, sufriendo por el tren.

2 comentarios:
Juan!.....la verdad que me encantó este posteo, lamentablemente no por el contenido, pero si porque mostrás una realidad que muchos niegan o desean tapar....
estas cosas me ponen muy tristes...y sinceramente no creo que haya que agregar nada....por ahi pienso si realmente los argentinos deseamos ser una nacion de verdad y estamos tirando cada uno por su lado....una verdadera verguenza...y una pena....que queda para los que vienen no?...
Saluditos, y segui expresandote como hasta ahora....es muy valorable tu actitud!
Besos!!!!!!
Juan Pablo: Como habitante de este país deseo esperanzada y fervientemente volver a creer en las Instituciones, en el ejercicio lícito y digno de la política, en una dirigencia honesta y al servico del pueblo que confíó en ella y los votó en consecuencia.
Necesito creer en una clase dirigente que gobierne para todos y que cumpla con todo lo prometido en su plataforma electoral.
No comulgo con los actos de violencia ni con los demanes que no conducen nada mas que a la destrucción y que terminan perjudicándonos como usuarios ya de por scon los actos de violencia ni con los desmanes que no conducen más que a la destrucción como forma de protesta,ya que finalmente termina í maltratados y olvidados por la desidia de nuestros gobernantes.
Tampoco acepto la violencia de los que nada hacen por cambiar la realidad de miles de personas que a diario deben soportar largas esperas, cancelaciones del servicio, viajar hacinados en vagones semidestruidos, colgados de donde pueden, poniendo en riesgo su vida para poder llegar a destino, ya sea a su trabajo, a la consulta médica, a la escuela, a la facultad...en trenes cuya concesión se encuentra en manos privadas que se enriquecen y que no realizan ninguna mejora en la prestación de este servicio que además se encuentra subsidiado por el Estado.
Exijamos el cumplimiento de nuestros derechos que son legítimos. pero hagamoslo sin destruir y sin violencia.
Juan muchas gracias por estas reflexiones por que a través de ellas puedo también expresar las mías
Afectuosamente. ***Celes***
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