
Es el pasado que vuelve y me envuelve,
me abraza como una bufanda de colores
(amarillo, rojo, verde, azul)
en un cruel y gris invierno
Dulce brisa que me acaricia
con voces y rostros encontrados
pero nunca olvidados
y la ñata contra el vidrio
del portarretrato,
del monitor
Destellos y brillantina
en mis ojos sorprendidos,
aromas inconfundibles
de tiza, de patio,
de cancha y eucalipto
distintos destinos,
el mismo camino
transitado antaño
con zapatos negros,
pantalón gris
y camisa celeste
Lo bueno del pasado es que
el presente no duele tanto
cuando el poco pelo
y los kilos demás
vienen con una sonrisa
que recala en el alma


