
"Tenés esa extraña forma de volver" me dijiste
y mis manos fueron pobres
y tu piel fue princesa de mareas
pero nunca fui lo que esperabas,
no pude ser lo que necesitabas,
no quise ser lo que no era.
Todas la nubes de tus ojos
se disiparon en mi cielo
y me vieron sentado
en tu corazón.
Bebíamos el otoño,
las piedras pesaban
como la humedad,
fui dueño de tus lunares,
en tu espalda
miles de estrellas
iluminaban el barranco
hacia la cumbre de tu cintura.
Hasta que el desamor habló:
"es mi trabajo" dijo
y los albatros volaron desorientados
o acaso el ocaso
nos nubló el camino al amor.
Yo me fui pateando piedritas
por las calles de la resignación.

5 comentarios:
me gustó!!! sencillamente eso... me encantó!! tu manera de escribir es de lo simple, lo espectacular... intentaré chocarme de nuevo en tu espacio...
Juan: preciosa, cuidada, minuciosa y exquisita poesia que nos habla del amor y sus bemoles.
Felicitaciones, cada creación tuya es una joyita.
***Celes***
Juan pablo, tenes razon la esencia es muy parecida...................y ni negar la influencia del Sr Sabina en ambas. Un abrazo y brindo por el buen gusto poetico!
Hola, pasando a saludar y tambien para invitarte a que pases y veas mi blog a ver si encuentras algo de tu agrado y si te gusta intercambiemos enlaces, una suerte de fucionar dendritas o algo asi diria yo,je.
Saludos y hasta la proxima.
lo leo y se que sos vos..y TU manera de decir.
buenisimo!!!
...........beso.....
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