Llegaste como un vendaval,
dejaste temblando mis certezas,
me redujiste a escombros,
luego hiciste lo que quisiste.
me recontruìste a tu gusto,
me dejè hacer,
me moldeaste suavemente,
creaste un rincón invisible
como un pueblo olvidado
donde ya no llega el tren,
como un barco abandonado
donde ya no van a bucear,
para poder recostarte
dulcemente sobre mi corazón
y dormir eternamente
0 comentarios:
Publicar un comentario